Tlaxcala, escape al viejo mundo cerca de Ciudad de México

Tlaxcala has landscapes

Tan solo recorriendo hora y media de camino, las habitantes y visitantes de Ciudad de México pueden escapar del estrés, la contaminación y el bullicio presente en las grandes ciudades. Pero llegar a Tlaxcala no solo es un escape hacia la tranquilidad, sino que esta ciudad ofrece la posibilidad de escapar en el tiempo y ubicarse siglos atrás desde sus construcciones y su cultura.

Tlaxcala tiene paisajes llenos de historia, la cual se siente en sus construcciones con alta influencia colonial. Sus pobladores han sabido conservar sus construcciones en buen estado. Siglos atrás se inició en este estado el mestizaje con los invasores europeos, quienes lograron la conquista e impusieron su propia religión, en contra de las creencias de los mexicas.

La traducción de su nombre al castellano quiere decir “tierra del pan de maíz”, lo cual dice mucho de su cultura gastronómica. Fundada en el año 1525, Tlaxcala fue una de las primeras poblaciones en tener un templo franciscano. Este templo tiene una torre que hoy en día adorna la plaza de toros de Tlaxcala, que es una de las más conocidas de México.

Los toros no solo sirven para el encuentro de los pobladores, quienes son asiduos seguidores de esta faena, sino que también Tlaxcala es centro del desarrollo ganadero de toros de lidia. Acercarse a cualquiera de las haciendas que se dedican a ello es acercarse a la historia del país, ya que Tlaxcala llegó a ser la más importante zona de producción ganadera de piedras negras.

En la haciendas de Tlaxcala se puede vivir de cerca la tranquilidad de la ciudad colonial, porque muchas de ellas han dispuestos sus instalaciones para prestar al visitante el servicio de hospedaje, de restaurantes y de actividades diversas. De esta manera, podrá pernoctar en construcciones con siglos de construcción pero acomodadas para su disfrute y para que sea usted el protagonista de su propia historia colonial.